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La polémica como recurso


juice

Estamos acostumbrados a que una presencia en internet sea políticamente correcta. Lo normal en internet es ser educado y cumplir unas normas de netiqueta, intentar no ofender a nadie ni discriminar a ningún cliente. Eso es lo normal.

Pero no todos somos normales, y a veces nos atraen cosas que no son políticamente correctas. Eso puede verse como un recurso y en ocasiones hay presencias que toman partido de ello.

Si hablamos de contenidos podemos ver múltiples ejemplos. Mi primer referente sobre ello es un blog que actualmente está abandonado, pero que en su día realizaba críticas de blogs. Se llama el blog de borjamari y era el azote  de los blogs en su momento, uno de los blogs con mayores visitas de la red en su tiempo. En la actualidad podemos ver referentes de esto mismo en Youtube, con usuarios como por ejemplo Auronplay.

Pero también podemos ver algún ejemplo en promociones realizadas por empresas, como la de Juice & Smoothie en las que ofrece descuento en sus productos según tu ideología. Dicho de otra forma, debes pagar un dólar más si eres liberal.

Incluso algunos personajes televisivos basan también su éxito en ese factor, el ejemplo más evidente es Risto Mejide.

A mi personalmente no me acaba de gustar este tipo de recurso, y no suele tener muy buen resultado por lo general, a pesar de que en algunos casos no es sólo un recurso sino una seña de identidad. Eso sí, una de las cosas buenas que tiene es el riesgo de crisis de reputación, ya que es eso precisamente lo que hace que funcione, se busca la crisis como forma de promoción. ¿Creéis que la polémica puede usarse como un recurso?

Los bots de Youtube y la pérdida de confianza


Youtubebot

Desde hace unas semanas hay un problema en Youtube que lleva a los youtubers de cabeza, y no es otro más que el uso de bots para aumentar visitas por parte de algunos usuarios.

Para explicarlo con un poco más de detalle. El problema es que hay aplicaciones que utilizan cuentas falsas de Youtube para realizar visitas fraudulentas (realizadas por un robot, no por una persona), likes de vídeos e incluso comentarios falsos. Las visitas figuran como visitas desde el móvil, y esa es una de las pistas que ha ayudado a los youtubers a darse cuenta de su existencia.

En general es algo malo para todos. Es malo para los youtubers ya que si son descubiertos pueden quedarse sin su canal, y no es complicado detectarlo. Es malo para los partners de youtube (intermediarios que gestionan la publicidad de anunciantes, empresas como “Machinima”) ya que no pueden monetizar las visitas falsas, cosa que ha llevado a que bajen el pago en general a los youtubers a causa del problema de los bots (puede que hayan aprovechado). Es malo para los anunciantes ya que no pueden monetizar las visitas hechas por bots y que sí están pagando. Es malo para todos.

Para mayor problema, ese tipo de programas puede ser usado en cualquier vídeo, sea de propiedad o de otro usuario en Youtube.

El caso es que este problema ha creado una pérdida de confianza general de los usuarios y los youtubers. Por una parte, los youtubers están contrariados, temerosos por si alguien usa el bot en su contra, enfadados con los youtubers que lo usan, descontentos con la plataforma por no poner fin al problema,… Los llamados “haters” (trolls de youtube) han aprovechado también esta excusa para intensificar su trabajo (molestar). Los usuarios que sólo siguen canales estan contrariados por acusaciones múltiples y por cierto ruido que les desvía de lo que buscan en Youtube, que no es otra coas que pasárselo bien viendo y comentando vídeos.

Todo este problema ha hecho florecer muchas cosas malas. Toda actividad que tiene que ver con algún tipo de ganancia monetaria está en entredicho. Esto ha sido así siempre en internet. La diferencia entre hobby y el trabajo. Algo que se repite, que ya pasó en los blogs (el gran dilema ¿con anuncios o sin anuncios? ¿escribes por dinero o por que te gusta?).

Pero también tiene cosas buenas. Ha hecho aflorar un sentimiento por encima de la falta de confianza, un sentido de pertenencia a la plataforma. Algo parecido a lo que sentían los usuarios de Google Reader con Google Reader ;-), o los usuarios de Facebook en Facebook, o los usuarios de twitter en twitter. Algo que en algunos vídeos llaman “sentir youtube“.

Nota: Ah, y de nuevo se pone en evidencia la fragilidad de modelos de negocio basados en plataformas ajenas.

Foto | Al azar de una búsqueda en Google Images
Más información | En Youtube y el blog de Outconsumer

Adiós Google Reader, hola clon de Google Reader


Greader

La noticia del día ayer fue que Google Reader dejará de dar servicio. Mucha gente esta escribiendo sobre el tema y quería hacer un apunte en el blog. Algunos pataleos de angry Googlers, como el de Enrique Dans, otras opiniones más sensatas como la de Antonio Ortiz, que pone el acento en que se trataba de un servicio sin modelo de negocio y sin una base de usuarios importante (por muy herramienta básica que nos pueda parecer a los que lo usamos). También aboga por no demonizar a Google. Estoy de acuerdo, pero aún así creo que Google no hace bien en cerrar ese servicio. Con una base pequeña de usuarios, no representa un consumo de recursos tan fuerte como otros servicios, y por contra, cerrar el servicio no le va a dar muy buena imagen en un ámbito de usuarios relativamente sensible (e incluso diría que influyente, a nivel de red). Muchos de los usuarios de servicios de Google daban por sentado que algunos servicios nunca dejarían de estar activos y estamos viendo como poco a poco como desaparecen servicios que creíamos tan importantes como Google Reader y quizás en breve Feedburner.

Los usuarios ya han empezado a buscar soluciones. A quien me preguntaba no sabía qué responder, la única opción a cierta altura que se me venía a la cabeza era Netvibes, con sus pros y sus contras. Mucha gente preguntaba por Feedly, pero éste depende de Google Reader (trabaja bajo su API), es decir, que morirá si no hace algo.

Estaba equivocado. Ninguna solución que no pase por el propio Google Reader será la solución. Me refiero a que Google Reader a creado un ecosistema de aplicaciones que trabajan sobre su API y que dejarán de existir, algunos de ellos modelos de pago, como por ejemplo algunos lectores para iPad/iPhone.

La solución no pasa por hacer campañas en change.org, la solución pasa por que Google Reader no muera, o mejor dicho, que nazca un clon suyo que utilice su misma API.

En ese sentido el mencionado Feedly, ya ha empezado a trabajar para replicar el API de Google Reader, de tal forma que podrá continuar existiendo y al mismo tiempo acoger a aquellos huérfanos de Reader (algunos usuarios esporádicos de Feedly, gracias a su sincronización con Google Reader).

Otro de los que han visto una oportunidad es Digg, uno de los servicios más veteranos de internet, el servicio que inspiró a menéame. Tras varios cambios de concepto, hoy en día es algo que no se parece a lo que fue y ha visto en la muerte de Google Reader una oportunidad. Al igual que Feedly, esta construyendo un lector de RSS que utilizarán un API clonada del API de Google Reader.

Sea como sea, faltan 100 días para el cierre y da comienzo la carrera de relevos. Ya hay dos buenos candidatos que usarán un clon del API de Google Reader, pero pronto saldrán nuevos proyectos. Habrá que tener paciencia.

¿Estamos dispuestos los usuarios a pagar por el uso de aplicaciones sociales?


David Lacarta

La pregunta es un poco engañosa, ya que da por sentado algo que en realidad no es cierto. No es cierto que ahora el uso de aplicaciones sociales, como puedan ser las propias redes sociales o las aplicaciones móviles con componentes sociales no nos estén costando algo. No nos cuestan dinero en tanto a que no nos piden el número de Visa, pero estamos pagando de múltiples formas, bien sea a través de los anuncios que consumimos, o bien sea con el contenido e información que damos a cambio de su uso. Nada es gratis.

Ahora bien, en tanto en cuanto nos refiramos a sacar la tarjeta de la cartera, la pregunta haría referencia a si los usuarios están dispuestos a pagar dinero por su uso.

No nos faltan referentes. Uno de los últimos es la aplicación de móvil Whatsapp que empezará a cobrar a los usuarios de Android en modo de suscripción anual. Por no hablar de las diferentes redes sociales de pago que existen en la actualidad. Una de las más conocidas es app.net que se ha postulado como la alternativa sin anuncios ni spam a twitter.

El valor que nos dan este tipo de redes está claro. O bien nos permiten estar conectados con nuestros grupos de contactos o bien nos dan acceso a información y conocimiento. También está claro que la infraestructura que proporcionan tiene un coste que debe cubrirse. ¿Pero estamos dispuestos a pagar (sacando la tarjeta de la cartera) por algo que hasta ahora ha sido gratuito, por algo que no hemos “necesitado” durante estos últimos años? Si algún día, redes generalistas como facebook o twitter pasaran a ser de pago (de nuevo, adicional al coste que ya estamos pagando), ¿estaríamos dispuestos a pagar por ellas? ¿nos podríamos permitir no hacerlo?

Foto | David Lacarta

La especialización como síntoma de madurez del Social Media


Bebe Social Media

Cada vez hay más gente dedicada a temas relacionados con el Social Media. Eso es bueno, porque puede indicar cierto crecimiento en este tipo de actividades, por lo menos hasta que no lleguemos a la saturación de profesionales. Pero también tiene cosas con las que hay que tener cuidado, se trata todavía de un joven vástago (surgido seguramente de una combinación de ramas) y es complicado que los alumnos de los diferentes cursos que hay por ancho y alto de este mundo salgan con una idea demasiado práctica en la cabeza. Por no hablar de ese afán de hacer cursos que tienen todas las instituciones que tienen algo que ver con la formación.

La profesión del Community Manager se ha convertido en la esperanza de muchas personas que ven en él una forma de volver a entrar en el mercado laboral. Una profesión no demasiado especificada, muy joven, como comentaba anteriormente. Con el tiempo he visto perfiles de todo tipo, periodistas, informáticos, escritores, profesores, gente de marketing, ade,…

Pero esto, al contrario de lo que podría parecer, no es más que una ventaja. También es una desventaja a la hora de hacer las diferentes formaciones, que sin duda representan un verdadero reto para el profesor. Del cual no solo se le requiere experiencia, sino dotes comunicativas y sobretodo mucha paciencia para entender los diferentes perfiles y poder hablar en sus diferentes idiomas (al periodista en clave de uso periodístico, al de marketing en clave venta,…). Pero es una ventaja ya que permite poder ver el fenómeno Social Media desde diferentes ojos, algo que sin duda ayudará a su madurez.

Al principio sólo se hablaba de los Community Manager, ahora empieza a consolidarse la figura del Social Media Strategist. Este último, más alejado de la actividad de las cuentas que el Community Manager. El propio Community Manager esta evolucionando por sectores. Ya no se pide un Community Manager a secas sino que se concreta sector, algo tan importante como los idiomas en los que se pueda expresar.

Otro de los temas tabú, más complicado de explicar y de entender, es el de las diferentes métricas utilizadas para la evaluación de la consecución de objetivos. Empieza a vislumbrarse la necesidad de un profesional afín al tratamiento de datos alguien que hereda características del Social Media Strategist pero que tiene alma de Business Intelligence Manager. Alguien no sólo capaz de realizar un estudio de evolución de número de followers (que sirve para poco más que para poner en el informe mensual) sino capaz de tratar los datos de actividad de nuestra red, detectar tendencias, oportunidades de negocio, que estudie a la competencia,…

Como decía en el título de la entrada todos estos síntomas hacen pensar en cierto proceso de madurez. Aún nos falta mucho por crecer y seguramente nunca lleguemos a cumplir la mayoría de edad, pero el bebé ha empezado a caminar y seguramente necesitará ayuda para no caerse (por parte de las instituciones que realizan formación específica y por parte de los profesionales, que deben dedicar parte de su tiempo a explorar oportunidades para incorporar sus propias habilidades).

Foto | Flickr

Hackeos (falsos y verdaderos) en twitter y las crisis de reputación


Seguridad

Siempre hay que tener cuidado al valorar las cifras, las métricas de nuestra presencia en social media. Es habitual que las cuentas hackeadas incrementen sus números, me refiero al número de seguidores e interacciones. Algo que en condiciones normales es causa de alegría se convierte en fuente de nerviosismo. Un nerviosismo temporal, pero nerviosismo. Y digo que temporal porque una vez pasada la crisis de reputación, los números quedan, los nuevos seguidores quedan (en su gran mayoría), los RT y menciones permanecen (producidos por el hackeo que no es algo excesivamente malo para la marca).

Uno de los últimos casos de hackeo en twitter ha sido protagonizado por la cuenta de @BurgerKing. Se trata de uno de tantos, aunque en esta ocasión parece que twitter ha visto las orejas al lobo y ya está tomando medidas para mejorar la seguridad de las cuentas. Como era de esperar los números de la cuenta han aumentado, e incluso hay quien estima que para lograr la repercusión y los resultados que se han producido, Burger King hubiera tenido que desembolsar la cifra nada desdeñable de 900.000 dólares.

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Incluso hay quien ha visto el efecto hackeo y querido simular su propio hackeo (en los últimos días una simulación de hackeo combinado entre MTV y BET).

Parece que se ha convertido en una especie de recurso, y que incluso en el peor de los casos, que sea hackeo real, apenas daña la reputación de la marca.

Pero sigue habiendo crisis de reputación, no de la marca sino del propio twitter. Una plataforma debe ser segura si quiere que sus usuarios no pierdan la confianza en su uso. Pero hasta ahora parece que el problema era sólo de confianza, y no parecía lo suficientemente grave como para que twitter mejorara su seguridad. Queda claro que es algo más que un problema de seguridad sino un problema económico. Quizás ahora pondrán más interés y recursos a la hora de cuidar los problemas de seguridad y spam en twitter, ahora que pueden estar perdiendo dinero y que puede alcanzar a dañar su modelo de negocio.

Imagen | Flickr

Famosos en social media


Ashton Kutcher en Fancy

Vuelvo a sacar el tema de la actividad de los famosos en social media. Lo siento, pero es un fenómeno que me fascina. Que internet y las redes sociales permiten a los famosos estar en contacto con sus seguidores es algo muy bonito pero que dista mucho de ser realista. La gente debería ser consciente de que es complicado para una sola persona gestionar millones de seguidores. Esto es así.

Lo que me parece más realista es que los famosos empiecen a rentabilizar esa fama proveniente del mundo de los átomos en algún tipo de generación de ingresos en el mundo de los bits (del social media). Y ya se están moviendo. Desde redes sociales exclusivas de pago (como Pheed) que requerirán un desembolso monetario para poder ver los contenidos generados por los famosos (y que dejarán de publicar en abierto, como hacen ahora en twitter o facebook) hasta chats exclusivos con tu icono favorito (en GreenRoom puedes chatear 20 minutos con Jackie Collins o Tom Hanks por unos 200 o  300 dólares).

Tom Hanks

También puedes usar a tus ídolos de content curators, suscribiéndote a paquetes de productos especialmente confeccionados por ellos. Eso es lo que hace The Fancy con famosos como Pink o Ashton Kutcher. La rueda no ha hecho más que empezar a rodar…

Las redes sociales y la pérdida del disclosure


No a la mentira

Hay ciertos modelos que se repiten con el tiempo. Internet no podía ser una excepción. Son tiempos en que los usuarios están cambiando, tanto como las tecnologías.

Hubo un tiempo en que la gente escribía blogs simplemente para expresarse, con la única recompensa (intríseca) que el propio hecho de publicar en el blog y saberse útil para algunos lectores. Después, con el tiempo, apareció el germen de lo que hoy conocemos como blogs comerciales, blogs (algunos de particulares) que aprovechaban su audiencia para ganar dinero gracias a la publicidad. Es un proceso que todavía sigue en vigencia y que ha llegado a un equilibrio estable: existen blogs que obtienen ingresos por la publicidad (sea como modelo de ingresos, como por ejemplo las redes de blogs comerciales, o sea como canal alternativo de ingresos) y blogs que no obtienen ingresos (de hecho, la mayoría de ellos ni los buscan, debido precisamente al bajo volumen de su audiencia o a principios editoriales de los propios autores). No hablaré de los que simplemente lo tienen para construir su presencia profesional (que pueden también estar en las dos anteriores categorías).

Fue entonces, en aquella época, cuando se creó el concepto del disclosure. Un  pequeño mensaje que se añade al post en el caso de que la opinión del escribiente se viese comprometida por un conflicto de intereses.

Para muestra un botón, este post de Chris Brogan (uno de los bloggers más conocidos de EEUU) de hace unas semanas en el que habla de un tipo de chaqueta y que acompaña con un pequeño vídeo. Como quiere dejar claro el motivo por el que esta hablando de la chaqueta lo indica al principio del post.

Chris Brogan

Es la forma de hacerlo. Eso no significa que haya que hacerlo siempre que se hable de un producto, pero es correcto hacerlo cuando el hecho de que hables de un tema ha sido derivado por la recepción de un producto (del que seguramente no hubieras hablado) o directamente por el pago de un determinada cantidad de dinero por la publicación de un post sobre ese tema. O, incluso, siempre que pueda haber algún tipo de sospecha (infundada) sobre ello. Es la forma de dejar al lector la decisión de hasta qué nivel debe valorar ese post, de dejarle sopesar la credibilidad que el blogger le merece, de ver la sinceridad de decir abiertamente que puede existir un conflicto de intereses o de simplemente estar de acuerdo o no con lo que se lee.

Son normas no escritas. Normas que algunos bloggers no cumplen, y que otros sí (algunos muy elegantemente, como ejemplo el post sobre Ford de Enrique Dans).

Esta evolución se esta produciendo de forma similar en las redes sociales. De igual forma que un blog mide su audiencia por el número de suscriptores o por el volumen de páginas vistas, la presencia en redes sociales y asimismo la audiencia puede medirse con cifras de similar significado (seguidores en twitter, pinterest o instagram, amigos en facebook o foursquare). De esa misma manera que como sucediera en el mundo de los blogs, al inicio las redes se usaron de una forma “inocente”, sin la creencia de que aquello fuera a ser útil, de que pudiera crecer, de que pudiera usarse para tener una comunidad o una audiencia. Más tarde, algunos usuarios (y empresas, por supuesto, incluidas los medios de comunicación) han visto la posibilidad de sacar partido de esa circunstancia. De formas diferentes, desde el usuario que usa su presencia como marca personal, consolidando su yo digital para mejorar profesionalmente, hasta el usuario que usa esa presencia de forma publicitaria, para anunciarse a sí mismo o a incluso a otros.

En los blogs costó ver que se pudiera hacer (mezclar opinión y publicidad), pero al final caló. Hubo muchos que al principio no concebían la publicidad en los blogs y que hoy en día no ven problema en ello (el caso más conocido tal vez, el de microsiervos). Porque los blogs son ya considerados un medio de comunicación, una forma de estar informados, algo que va más allá de una simple y pequeña comunidad, algo que maneja hoy en día grandes audiencias (en algunos casos). Pero siempre fue (y es) importante la preocupación por la etiqueta (netiqueta).

En las redes sociales hemos perdido parte de esa netiqueta, hemos perdido el disclosure. La excusa de la brevedad, de los 140 caracteres ha hecho que renunciemos a uno de los valores más preciados, la credibilidad. Ya son mucho los ejemplos de famosos que han pecado de insinceros. Recordamos casos sonados como el de Oprah Winfrey promocionando el Microsoft Surface (encima tuiteándolo desde un iPad), pero es el pan de cada día en mucho sectores (como por ejemplo el mundo del deporte). Cada vez que Usain Bolt hace una foto a un lote de Gatorade, cabe la posibilidad que lo que esté haciendo sea un anuncio. Si tenéis dudas es que hacía falta un disclosure. No se trata de algo pasivo (como puedan ser los logos en la ropa de un corredor de F1) sino de la publicación de un contenido en una cuenta personal.

gatorade

La brevedad de las redes sociales ha hecho que perdamos algo de credibilidad en la comunicación, el tiempo dirá si es algo asumible, o si daremos más credibilidad a publicaciones más extensas (si es que no lo hacemos ya).

Privacidad y datos en redes sociales


La privacidad es un arma de doble filo. La base de lo que comenzó todo el fenómeno de las redes sociales hay que buscarla en la voluntad de los usuarios de compartir información. Es la naturaleza de la red, en eso se basa que funcione como está funcionando hoy en día. Compartimos nuestros datos y los demás usuarios comparten los suyos. Aunque no todo es blanco o negro, cada usuario decide lo que quiere compartir. O lo que es lo mismo, se deja al sentido común de cada uno la decisión de compartir o no lo que quiera compartir. Hasta aquí todo bien. Lo malo es que a menudo los usuarios no son capaces de valorar hasta que punto la información que están compartiendo es más o menos pública, o incluso, en el caso de que sea privada quien pueda tener acceso a esa información, dado que las redes sociales no son organismos alejados de toda sospecha (venta de datos de usuarios por parte de facebook, hackeo de cuentas de twitter,…).

Algunas iniciativas como la de Please rob me intentan dar voces de alarma para que nos demos cuenta de la información de valor (para posibles cacos) que podemos estar haciendo públicas en redes tipo Foursquare.

Please Rob me

 

O como la de Actual facebook graph searches que aprovechan la nueva búsqueda de facebook para elaborar interesantes búsquedas (gente casada a la que le gustan las prostitutas, empresas en las que trabajan personas a las que les gusta el racismo,…).

Actualfacebookgraphsearches

Por otro lado, algunos aplauden el uso de esa información por parte de las fuerzas del orden para atrapar a todo tipo de delincuentes. Unos delincuentes, que como usuarios de redes sociales, tampoco son conscientes de la información que están haciendo pública en la red.

Otras iniciativas nos hacen preguntarnos sobre la ética del acceso a información crítica, incluso si es para una buena causa. El ejemplo más reciente, de Save.org (Suicide Awareness Voices of Education) y Facebook,  pretende analizar los perfiles de usuarios que han cometido suicidio para determinar si hay alguna “pista” que pueda elaborar un perfil de comportamiento que pueda predecir los suicidios (a lo Minority Report).

El interés en algún tipo de herrameinta capaz de explotar los datos de las redes sociales para obtener información de valor no es solo algo teórico. El FBI ya se ha pronunciado al respecto pidiendo a la industria ayuda para desarrollarla. Una llamada que esta teniendo sus frutos. Empresas como Raytheon ya están desarrollando este tipo de software en estos momentos (podéis ver una demos de su software Riot en este vídeo).

La moraleja de la historia es que cada usuario debe ser consciente de la información que comparte y de la información que entrega (en algunos casos presta, otros simplemente regala) a otras empresas. En este post he querido señalar los peligros, para hacer evidente el cuidado que debemos tener a la hora de hacer cualquier actividad en la red. Las redes sociales tienen un gran potencial y es una de las cosas más importantes que le ha pasado a internet desde que se inventó. Pero debemos ser conscientes de nuestra actividad en la red, tanto usuarios como empresas.

El futuro de las grandes marcas es tener su propia red social


FCBfeel

Sé que es muy atrevido decir algo así. Sobretodo cuando hemos visto fracasar a Apple con su red Ping. Pero me gustaría comentar algunos ejemplos para justificar el título del post :-)

Pongamos como ejemplo Lady Gaga. Una marca (si claro, es una marca) capaz de atraer a más de 33 millones de seguidores en twitter y a más de 55 millones en facebook. ¿No creéis que sería capaz de tener su propia red social? Bueno, de hecho ella (y sus asesores) también lo han creído así y decidieron montar su propia red llamada Little Monsters. No dispone de la actividad ni el número de seguidores que en las redes generalistas (seguramente será mucho más pequeña) pero es su propia red, con sus reglas. Se trata de su Plan B. Su Plan B para tener “controlados” a sus seguidores y poder ofrecerles lo que quiera y de la manera que le apetezca, sin depender de una plataforma ajena con reglas ajenas. Para no depender de una plataforma que puede ser que no exista dentro de 5 años y que, entonces, este obligada a empezar a construir de nuevo su comunidad en otra nueva plataforma.

Una plataforma propia te asegura el control total de todo, pero sobretodo de los datos, te permite conocer mejor a tus seguidores y poder escuchar lo que dicen mejor. Puede que a Gaga le interese saber en que zonas viven sus seguidores para poder hacer su calendario en sus Giras, o puede que le interese saber que otros grupos les gustan para poder tener teloneros adecuados,…

Sí, en las redes generalistas es donde está el gran público, donde está la mayoría de usuarios. Sí. Y son lo mejor para la mayoría de las marcas. Pero si eres suficientemente grande, puede que convenga ir pensando en un Plan B.

La última marca en apuntarse a esta fiesta es el Fútbol Club Barcelona, quien acaba de montar su red FCBfeel, una red para aglutinar a todos los fans de la marca, a todos esos millones de seguidores distribuidos en twitter y facebook. De nuevo, esto le permitiría a la marca saber más de sus seguidores (de todo el mundo) y no depender de terceros.

Otra más en la lista. Quizás Apple no tuvo paciencia, quizás es demasiado pronto, pero si estamos atentos podremos ver cómo algunas marcas ya están allanando ese futuro de redes de marcas…

Más info | El FCB lanza su propia red social